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| El corazón puede hablarle a la roca... el supremo amor revela ese misterio.
Vuélvete loco desde tu corazón. De haber vivido en nuestra época, San Francisco de Asís ciertamente estaría
en un manicomio. Hablándole a los árboles, diciéndole al almendro: `Hermano,
¿cómo estás?`, de haber estado aquí, lo habrían encerrado. `Hermano, cántame
acerca de Dios`, le dirá al almendro. Y no sólo eso, él oye la canción que
canta el almendro. ¡Está loco! ¡Necesita tratamiento!
Habla al río y a los peces, y proclama que los peces le responden. Habla a
las piedras y a las rocas. ¿Es necesaria más evidencia que pruebe su locura?
Está loco. ¿Pero no te gustaría estar loco como San Francisco de Asís? Sólo
piensa: la capacidad de oir cantar al almendro, y el corazón que siente a
los árboles como hermanos y hermanas, el corazón que puede hablarle a la
roca, el corazón que ve a Dios en todas partes, todo alrededor, en todas
formas...
Debe ser un corazón de absoluto amor; el amor absoluto te revela ese
misterio. Pero para la mente lógica, por supuesto, estas cosas son
tonterías.
Para mí son éstas las únicas cosas significativas. Vuélvete loco, si puedes,
vuélvete loco desde el corazón.
Antigua Música en los Pinos
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