Neo Tarot de Osho:
Carta 34: La Furia


 

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 La Furia 
Cuando sientas furia, no se la arrojes a otra persona, ni tampoco la reprimas. Es un hermoso fenómeno, que puede transformarse en un sentido positivo.

Un estudiante de Zen fue a Bankei y le dijo: `Maestro, tengo un carácter ingobernable. ¿Cómo puedo curármelo?`. `Muéstrame este carácter, parece fascinante`, le dijo Bankei. `No lo tengo ahora, por eso no puedo mostrártelo`, dijo el estudiante. `Bien, entonces tráemelo cuando lo tengas`, dijo Bankei. `Pero no puedo traerlo justamente cuando lo tengo`, protestó el estudiante.

`Aparece inesperadamente, y seguramente lo perdería antes de poder alcanzártelo a ti`. `En ese caso, no puede ser parte de tu verdadera naturaleza`, dijo Bankei. Si lo fuera, me lo podrías mostrar en cualquier momento. Cuando naciste no lo tenías, entonces debe haberte venido desde el exterior. Sugiero que toda vez que se apodere de ti, te golpées con un palo hasta que el mal genio no pueda soportarlo y se vaya`.

La próxima vez que te sientas enfurecido, ve y corre siete veces alrededor de la casa, y luego siéntate debajo de un árbol y observa dónde se ha ido la furia. No la has reprimido, no la has controlado, no se la has arrojado a otra persona...

La cólera es sólo un vómito mental... No hay necesidad de arrojarlo encima de nadie... Trota por un rato, o toma una almohada y golpéala hasta que tus manos y dientes estén relajados.

En la transformación nunca controlas, sólo te vuelves más alerta. La furia está sucediendo es un hermoso fenómeno es simplemente como la electricidad en las nubes...

Aún cuando esté ocurriendo la furia, si repentinamente te vuelves consciente de ella, desaparece. ¡Inténtalo! Precisamente en la mitad, cuando estás muy acalorado y quisieras asesinar de pronto date cuenta y sentirás que algo ha cambiado: un cambio de velocidades dentro de ti, puedes sentir el clic. Algo ha cambiado, tu ser interior se ha relajado. Puede llevarle tiempo relajarse a tu capa externa, pero el ser interno ya se ha relajado. La cooperación se ha roto... ahora no estás identificado. Al cuerpo le llevará un rato enfriarse, pero en la profundidad del centro todo está frío... Cuando te has enfriado, puedes disfrutar el mundo entero. Cuando estás acalorado, estás perdido, te identificas, te confundes tanto... ¿cómo puedes disfrutarlo?

Esto puede sonar paradójico, pero te lo digo: sólo un Buda disfruta este mundo.

Y Llovieron Flores
pp. 50-72

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