No puedes ser otro más que el que eres. Por lo tanto descansa. La existencia
te necesita como eres. He oído:
Un rey fue a su jardín y halló árboles, arbustos y flores marchitos y
muriendo.
El roble le dijo que se moría porque no podía ser alto como el pino. Volvió
al pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la vid. Y la vid se
moría porque no podía florecer como la rosa.
Entonces encontró una planta, la trinitaria, floreciendo y más fresca que
nunca. Al preguntarle, recibió esta réplica: `Dí por sentado que cuando me plantaste querías una trinitaria. Si hubieras
querido un roble, una vid o una rosa, los hubieras plantado. Entonces pensé:
ya que no puedo ser nada más que lo que soy, intentaré serlo de la mejor
manera que pueda`. ¡Estás aquí porque esta existencia te necesita como eres! De otro modo otra
persona estaría aquí. Estás cumpliendo algo, algo muy esencial, algo muy
fundamental, tal como eres.
¿Por qué deberías convertirte en un Buda? Si Dios hubiera querido otro Buda,
habría producido tantos como hubiera necesitado. Produjo uno solo y eso
bastó. Desde entonces no ha producido otro Buda u otro Cristo. En cambio te
ha creado a ti. Sólo piensa sobre el respeto que el universo te ha
conferido. Tú has sido elegido, ni Buda, ni Cristo, ni Krishna.
El trabajo de ellos está hecho, han contribuido con su fragancia a la
existencia. Ahora tú estás aquí para contribuir con tu fragancia.
Simplemente mírate a ti mismo. Sólo puedes ser tú mismo... no hay
posibilidad de que seas ninguna otra persona. Puedes disfrutarlo y florecer
o puedes marchitarte si lo condenas.
Tómalo con Calma
Vol. 2, pp 101-103 |