Vista desde proa

Navegando, inclinados, como siempre.  Los cables negros en primer plano son parte de los que sostienen el trinquete, el palo blanco que se ve tras ellos.  

Inmediatamente detrás, bajo una lona plástica, el chinchorro, en este caso un gomón semirígido con motor.  A su izquierda, el botalón (un palo) que hace de grúa y permite botarlo en poco tiempo.  Se usa para rescate, si alguien cayera al agua, o para ir a tierra, cuando se fondea en alguna playa.

En segundo plano, a ambos lados, los botes de salvamento. Entre rígidos e inflables, había como para 3 ó 4 veces la cantidad que personas que éramos.

Arriba, las velas mayores de trinquete y mayor cargando viento de popa
Navegando, inclinados, como siempre. Los cables negros en primer plano son parte de los que sostienen el trinquete, el palo blanco que se ve tras ellos. Inmediatamente detrás, bajo una lona plástica, el chinchorro, en este caso un gomón semirígido con motor. A su izquierda, el botalón (un palo) que hace de grúa y permite botarlo en poco tiempo. Se usa para rescate, si alguien cayera al agua, o para ir a tierra, cuando se fondea en alguna playa. En segundo plano, a ambos lados, los botes de salvamento. Entre rígidos e inflables, había como para 3 ó 4 veces la cantidad que personas que éramos. Arriba, las velas mayores de trinquete y mayor cargando viento de popa

De vigía

Dado que el puente tiene muy poca visibilidad (de hecho, en esta foto es difícil de distinguir, allá atrás, apenas asomando por sobre cubierta, al fondo de todo), es necesario mantener constantemente, día y noche, un vigía en el castillo de proa, para avisar de cualquier cosa que pudiera aparecer.  En ocasiones, cerca de alguna costa, salen pescadores sin licencia y, por lo tanto, sin luces de navegación, para que no los localicen, y son un peligro. También puede haber troncos flotando, embarcaciones deportivas que se quedaron sin batería para las luces o, incluso, náufragos.  Muy pocas de estas cosas son peligrosas para el Stad Amsterdam es, más que nada, para no pasarles por arriba y/o rescatarlos si fuera necesario.
Dado que el puente tiene muy poca visibilidad (de hecho, en esta foto es difícil de distinguir, allá atrás, apenas asomando por sobre cubierta, al fondo de todo), es necesario mantener constantemente, día y noche, un vigía en el castillo de proa, para avisar de cualquier cosa que pudiera aparecer. En ocasiones, cerca de alguna costa, salen pescadores sin licencia y, por lo tanto, sin luces de navegación, para que no los localicen, y son un peligro. También puede haber troncos flotando, embarcaciones deportivas que se quedaron sin batería para las luces o, incluso, náufragos. Muy pocas de estas cosas son peligrosas para el Stad Amsterdam es, más que nada, para no pasarles por arriba y/o rescatarlos si fuera necesario.

La vista del vigía

El puesto de vigía se va cubriendo en guardias de a media hora, día y noche. Si uno no quiere (o no puede, por el movimiento) pasear por el castillo hay varios lugares donde reclinarse o sentarse. Aunque el bauprés está justo delante, no molesta pues como el barco se mece constantemente, se puede ver el horizonte por uno y otro lado según para que lado se mueva.
El puesto de vigía se va cubriendo en guardias de a media hora, día y noche. Si uno no quiere (o no puede, por el movimiento) pasear por el castillo hay varios lugares donde reclinarse o sentarse. Aunque el bauprés está justo delante, no molesta pues como el barco se mece constantemente, se puede ver el horizonte por uno y otro lado según para que lado se mueva.

Sextante

Tomando la altura del sol sobre el horizonte con un sextante.

Admito que en este caso estaba simplemente jugando con el instrumento, no estaba haciendo ninguna lectura, pues no era mediodía, aunque cuando si lo hice me dio un error de 2 millas en latitud (no hicimos la medida para longitud)
Tomando la altura del sol sobre el horizonte con un sextante. Admito que en este caso estaba simplemente jugando con el instrumento, no estaba haciendo ninguna lectura, pues no era mediodía, aunque cuando si lo hice me dio un error de 2 millas en latitud (no hicimos la medida para longitud)

Preparando la cangreja

Ya teníamos bastantes velas desplegadas, se ven las tres velas cuadras inferiores del palo mayor, por entre ellas se ven algunas del palo de trinquete, en el borde superior de la imagen, la sobremesana baja, que se llama así a pesar de que este barco no tiene vela mayor de mesana.  A la izquierda, una vela triangular alta, claramente diferente de las otras velas cuadras, es la vela de estay de sobremesana.

Sobre el palo de mesana vemos a Bineke, holandesa, trepada para ir liberando la vela cangreja, una vela trapezoidal que se extiende hacia atrás, tensada sobre la botavara, el palo horizontal que se ve hacia la derecha.
Ya teníamos bastantes velas desplegadas, se ven las tres velas cuadras inferiores del palo mayor, por entre ellas se ven algunas del palo de trinquete, en el borde superior de la imagen, la sobremesana baja, que se llama así a pesar de que este barco no tiene vela mayor de mesana. A la izquierda, una vela triangular alta, claramente diferente de las otras velas cuadras, es la vela de estay de sobremesana. Sobre el palo de mesana vemos a Bineke, holandesa, trepada para ir liberando la vela cangreja, una vela trapezoidal que se extiende hacia atrás, tensada sobre la botavara, el palo horizontal que se ve hacia la derecha.

Cubierta principal bajo el agua

Un velero necesita viento para moverse, pero el viento trae olas, las olas mecen el barco y la cubierta, cada tanto, se ve barrida por las olas que se cuelan por los costados.

A la derecha varias de las cuerdas de la maniobra del palo mayor, muy firmemente adujadas sobre la mesa de cabillas.

Hans, un pasajero de Austria, a la izquierda, apoyado sobre el pistón para extender los brazos que sostienen al bote salvavidas.
Un velero necesita viento para moverse, pero el viento trae olas, las olas mecen el barco y la cubierta, cada tanto, se ve barrida por las olas que se cuelan por los costados. A la derecha varias de las cuerdas de la maniobra del palo mayor, muy firmemente adujadas sobre la mesa de cabillas. Hans, un pasajero de Austria, a la izquierda, apoyado sobre el pistón para extender los brazos que sostienen al bote salvavidas.

Izando otra vela de estay

Sobre la cubierta principal, mirando a popa, cobrando algunas de las cuerdas, soltando de otras, para izar una vela de estay.  La mayoría de las velas requieren de varias personas para maniobrar, unas de un lado, otras del otro.  Cuando el viento sopla fuerte se necesita aún más gente.
Sobre la cubierta principal, mirando a popa, cobrando algunas de las cuerdas, soltando de otras, para izar una vela de estay. La mayoría de las velas requieren de varias personas para maniobrar, unas de un lado, otras del otro. Cuando el viento sopla fuerte se necesita aún más gente.

Izando una vela de estay

Sin ir tanto a detalle, esta foto me pareció linda, las velas cuadras, estilizadas y bien hinchadas y una vela de estay, elegantemente curvada, recién izada (deslizándose por el cable de acero que se ve a la izquierda) y está todavía por ser tensada para embolsar el viento en un ángulo mejor.
Sin ir tanto a detalle, esta foto me pareció linda, las velas cuadras, estilizadas y bien hinchadas y una vela de estay, elegantemente curvada, recién izada (deslizándose por el cable de acero que se ve a la izquierda) y está todavía por ser tensada para embolsar el viento en un ángulo mejor.

Otra vista del velamen

Podría dar los nombres de todas las velas y los mástiles, pero en realidad todo eso no dice nada.  Simplemente es una linda imagen en sus curvas y rectas.
Podría dar los nombres de todas las velas y los mástiles, pero en realidad todo eso no dice nada. Simplemente es una linda imagen en sus curvas y rectas.

Velas y más velas

Cuadras, de cuchilla (o triangulares), tensas por el viento, llevando al barco consigo
Cuadras, de cuchilla (o triangulares), tensas por el viento, llevando al barco consigo

Espuma

Con todo el velamen desplegado, andábamos bastante fuerte y escorados (inclinados), con el agua bullendo alrededor y colándose por los imbornales (los agujeros en los laterales por los que se desagua la cubierta) para barrer la cubierta a todo lo ancho.
Con todo el velamen desplegado, andábamos bastante fuerte y escorados (inclinados), con el agua bullendo alrededor y colándose por los imbornales (los agujeros en los laterales por los que se desagua la cubierta) para barrer la cubierta a todo lo ancho.

Ajustando la cangreja

Cuando las velas ya están portando se ponen pesadas de ajustar, se necesita bastante gente para tirar de las drizas y escotas, las líneas conque se ajustan.  El que está en primer plano está al timón, los que están al final, que parece que estuvieran opinando, están sugetando otra línea a la espera de la orden.
Cuando las velas ya están portando se ponen pesadas de ajustar, se necesita bastante gente para tirar de las drizas y escotas, las líneas conque se ajustan. El que está en primer plano está al timón, los que están al final, que parece que estuvieran opinando, están sugetando otra línea a la espera de la orden.

Colgando del bauprés

Allí lo tenemos a John, colgando con su arnés del bauprés, filmando al barco mientras su proa va cortando las aguas.

El bauprés es es palo que sale hacia adelante desde la proa, o sea que debajo de él no hay más que agua, unos 6 o 7 metros por debajo.
Allí lo tenemos a John, colgando con su arnés del bauprés, filmando al barco mientras su proa va cortando las aguas. El bauprés es es palo que sale hacia adelante desde la proa, o sea que debajo de él no hay más que agua, unos 6 o 7 metros por debajo.

Volando a toda vela

Después de un tiempo, el que la cubierta esté inclinada ya no es novedad.  Admito que al sacar la foto he buscado el punto más extremo del movimiento pero, a fin de cuentas, las olas todavía no estaban barriendo la cubierta!

En este momento, con muchas de las velas, cuyos pies se ven en la parte superior de la foto, posiblemente estabamos andando a unos 12 nudos, o sea unos 22 kilómetros por hora, que en tierra no parece tanto, pero en el agua y a vela es muchísimo.
Después de un tiempo, el que la cubierta esté inclinada ya no es novedad. Admito que al sacar la foto he buscado el punto más extremo del movimiento pero, a fin de cuentas, las olas todavía no estaban barriendo la cubierta! En este momento, con muchas de las velas, cuyos pies se ven en la parte superior de la foto, posiblemente estabamos andando a unos 12 nudos, o sea unos 22 kilómetros por hora, que en tierra no parece tanto, pero en el agua y a vela es muchísimo.

Abriendo las alas

Como si las velas que ya tiene no fueran pocas, en los palos mayor y de trinquete (el de adelante) se pueden extender unos botalones (palos) para poder izar otras velas, las alas, que aprovechan aún más el viento.  En los veleros deportivos el equivalente sería el spinnaker o vela globo.   

John está sentado en el botalón, el palo color madera con el extremo en blanco, pasando las escotas que permitirán fijar los puños (esquinas) de la vela.   

No es muy frecuente izar estas velas y por ello es que las drizas y escotas ni siquiera están puestas pues, de estarlo, se podrían enredar con las de las otras velas, golpeando contra las velas y, en general, molestando más de lo que ayudan.

El botalón cuelga de la verga, el palo negro horizontal.  Justo donde está el pie derecho de John se ve la abrazadera con una rueda blanca con forma de carretel de hilo, sobre la cual se desliza el botalón al extenderse.
Como si las velas que ya tiene no fueran pocas, en los palos mayor y de trinquete (el de adelante) se pueden extender unos botalones (palos) para poder izar otras velas, las alas, que aprovechan aún más el viento. En los veleros deportivos el equivalente sería el spinnaker o vela globo. John está sentado en el botalón, el palo color madera con el extremo en blanco, pasando las escotas que permitirán fijar los puños (esquinas) de la vela. No es muy frecuente izar estas velas y por ello es que las drizas y escotas ni siquiera están puestas pues, de estarlo, se podrían enredar con las de las otras velas, golpeando contra las velas y, en general, molestando más de lo que ayudan. El botalón cuelga de la verga, el palo negro horizontal. Justo donde está el pie derecho de John se ve la abrazadera con una rueda blanca con forma de carretel de hilo, sobre la cual se desliza el botalón al extenderse.

Ala quebrada

Vemos dos de los botalones para las alas, el de arriba extendido, el de abajo aún no.  Ambos ya están preparados con toda la jarcia (cuerdas) necesarias.   

El paño que cuelga es el ala de más de arriba cuyo palo se quebró al izarlo y cuelga en dos partes, una aún fija a la vela, la otra totalmente suelta.   Rune, de Dinamarca, lo ve pasar con una cara que lo dice todo.
Vemos dos de los botalones para las alas, el de arriba extendido, el de abajo aún no. Ambos ya están preparados con toda la jarcia (cuerdas) necesarias. El paño que cuelga es el ala de más de arriba cuyo palo se quebró al izarlo y cuelga en dos partes, una aún fija a la vela, la otra totalmente suelta. Rune, de Dinamarca, lo ve pasar con una cara que lo dice todo.

Examinado el ala quebrada

El capitán, Cosmo, a la izquierda y Paul, el jefe de nuestra guardia, examinando el palo dañado.   Hacía ya tiempo que había recibido algún corte pues donde se quebró, la madera estaba oscurecida como que le hubiera entrado agua.
El capitán, Cosmo, a la izquierda y Paul, el jefe de nuestra guardia, examinando el palo dañado. Hacía ya tiempo que había recibido algún corte pues donde se quebró, la madera estaba oscurecida como que le hubiera entrado agua.

Repuesto

El barco cuenta con kilómetros de cuerdas para reponer y repuestos para mucho de lo que pudiera romperse en navegación.   En nada de tiempo apareció el repuesto del palo que se había quebrado y en este momento están atando la vela sobre el mismo.
El barco cuenta con kilómetros de cuerdas para reponer y repuestos para mucho de lo que pudiera romperse en navegación. En nada de tiempo apareció el repuesto del palo que se había quebrado y en este momento están atando la vela sobre el mismo.

Botalones extendidos

Aquí vemos los dos botalones para las alas extendidos al máximo, preparados con toda la jarcia (cuerdas) para recibir las alas.
Aquí vemos los dos botalones para las alas extendidos al máximo, preparados con toda la jarcia (cuerdas) para recibir las alas.

Primer ala arriba

Finalmente, la primera de las alas, la de más arriba, ya reparada, ha sido izada y está siendo desplegada para que capture el viento.
Finalmente, la primera de las alas, la de más arriba, ya reparada, ha sido izada y está siendo desplegada para que capture el viento.

Y va la segunda

La segunda de las alas está arriba y está siendo desplegada.  Arriba vemos el ala superior ya totalmente extendida.
La segunda de las alas está arriba y está siendo desplegada. Arriba vemos el ala superior ya totalmente extendida.

Alas superiores, desde popa

Las dos alas superiores, desplegadas totalmente, vistas desde popa, extendidas a los lados de las velas cuadras principales de ese mástil.
Las dos alas superiores, desplegadas totalmente, vistas desde popa, extendidas a los lados de las velas cuadras principales de ese mástil.

La tercer ala

Finalmente, la tercera de las alas, la que completa el juego.  Esta es triangular pues si fuera cuadrada como las otras el puño exterior inferior terminaría en el agua.

A los pintores de marinas les encanta  pintar los barcos con todas las alas (12 en total) pero la verdad es que es muy difícil que se presente la oportunidad de desplegarlas todas pues unas velas le 'hacen sombra' o 'desventan' a las otras y, en general, no vale la pena el esfuerzo pues quedan colgando inertes como ropa en el tendedero.
Finalmente, la tercera de las alas, la que completa el juego. Esta es triangular pues si fuera cuadrada como las otras el puño exterior inferior terminaría en el agua. A los pintores de marinas les encanta pintar los barcos con todas las alas (12 en total) pero la verdad es que es muy difícil que se presente la oportunidad de desplegarlas todas pues unas velas le 'hacen sombra' o 'desventan' a las otras y, en general, no vale la pena el esfuerzo pues quedan colgando inertes como ropa en el tendedero.

Las alas, desde popa

Una vista de las alas extendidas, desde popa
Una vista de las alas extendidas, desde popa

Un atardecer

Un atardecer de un día tranquilo, las aguas bastante calmas.  En primer plano, la rueda del timón.
Un atardecer de un día tranquilo, las aguas bastante calmas. En primer plano, la rueda del timón.

Funambulismo

Aquí estoy en el extremo de una de las vergas, la tercera contando de abajo.  Pisando sobre el marchapiés con el arnés enganchado en el cable que se ve pasando por mi espalda.   Con la panza apoyada sobre la verga y el cable a la espalda sirviendo de tope si uno se echara demasiado hacia atrás, se dispone de ambas manos para trabajar.
Aquí estoy en el extremo de una de las vergas, la tercera contando de abajo. Pisando sobre el marchapiés con el arnés enganchado en el cable que se ve pasando por mi espalda. Con la panza apoyada sobre la verga y el cable a la espalda sirviendo de tope si uno se echara demasiado hacia atrás, se dispone de ambas manos para trabajar.

Funambulismo

A mis pies se puede ver cómo está fijado el marchapiés con segmentos cortos de cable desde la verga.   Es de buenos modales avisar cuando uno sube o sale del marchapies pues, como se imaginan, le mueve el piso a toda la gente.  A mi espalda se ve el gancho del arnés, cerrado sobre el cable de seguridad. Todo lo que se lleva arriba debe estar atado, p.ej. las gafas, para no perderlo y/o lastimar a alguien en cubierta si cayera.
A mis pies se puede ver cómo está fijado el marchapiés con segmentos cortos de cable desde la verga. Es de buenos modales avisar cuando uno sube o sale del marchapies pues, como se imaginan, le mueve el piso a toda la gente. A mi espalda se ve el gancho del arnés, cerrado sobre el cable de seguridad. Todo lo que se lleva arriba debe estar atado, p.ej. las gafas, para no perderlo y/o lastimar a alguien en cubierta si cayera.

La cubierta dede arriba

A ambos lados se ven mis pies sobre la segunda plataforma, mirando hacia abajo.   El mástil está a mi espalda.  Se ve la escala de jarcia que se aleja hacia la primera plataforma donde hay alguien parado con una camiseta rosa y de allí el tramo inferior de la escala de jarcia que llega a la cubierta, donde se ve, chiquitito, alguien con camiseta blanca.  El cable de acero a la izquierda es para enganchar el arnés al trepar a la plataforma.  Se puede ver este cable pasar por un peldaño de madera, el último antes de subir a la plataforma.   Las plataformas están puestas donde los obenques, los cables que sostienen lateralmente a los mástiles y sobre los cuales se fijan los peldaños, se fijan al mástil.   Para subir a la plataforma, entonces, hay dos o tres peldaños que salen hacia afuera del mástil, con lo cual uno termina colgando por debajo de la plataforma, antes de subir a ella.
A ambos lados se ven mis pies sobre la segunda plataforma, mirando hacia abajo. El mástil está a mi espalda. Se ve la escala de jarcia que se aleja hacia la primera plataforma donde hay alguien parado con una camiseta rosa y de allí el tramo inferior de la escala de jarcia que llega a la cubierta, donde se ve, chiquitito, alguien con camiseta blanca. El cable de acero a la izquierda es para enganchar el arnés al trepar a la plataforma. Se puede ver este cable pasar por un peldaño de madera, el último antes de subir a la plataforma. Las plataformas están puestas donde los obenques, los cables que sostienen lateralmente a los mástiles y sobre los cuales se fijan los peldaños, se fijan al mástil. Para subir a la plataforma, entonces, hay dos o tres peldaños que salen hacia afuera del mástil, con lo cual uno termina colgando por debajo de la plataforma, antes de subir a ella.

Delfines

Durante bastante tiempo tuvimos delfines a la vista y llegando a Canarias también vimos peces voladores saltando alrededor.
Durante bastante tiempo tuvimos delfines a la vista y llegando a Canarias también vimos peces voladores saltando alrededor.

Atardecer

Aunque saqué bastantes fotos de atardeceres, no saqué ninguna de un amanecer (salvo en la partida) pues terminando la guardia a las 4 de la mañana, dificilmente me fuera a despertar para sacarle una foto.
Aunque saqué bastantes fotos de atardeceres, no saqué ninguna de un amanecer (salvo en la partida) pues terminando la guardia a las 4 de la mañana, dificilmente me fuera a despertar para sacarle una foto.

Ilhas Desertas

Parte del archipiélago de las Islas Madeira, portuguesas, un par de abruptos barrancos que surgen en el medio del mar, prácticamente inaccesibles, no tienen playas ni lugar donde fondear.  Aquí estábamos a unos 30 kilómetros.  Ni pensar en acercarse más.   Estas tremendas alturas brotan del fondo del océano a más de 4 kilómetros de profundidad.   Es curioso que la montaña más alta de España está en las Canarias, y eso sin contar que es más grande la montaña sumerjida que la parte que asoma!
Parte del archipiélago de las Islas Madeira, portuguesas, un par de abruptos barrancos que surgen en el medio del mar, prácticamente inaccesibles, no tienen playas ni lugar donde fondear. Aquí estábamos a unos 30 kilómetros. Ni pensar en acercarse más. Estas tremendas alturas brotan del fondo del océano a más de 4 kilómetros de profundidad. Es curioso que la montaña más alta de España está en las Canarias, y eso sin contar que es más grande la montaña sumerjida que la parte que asoma!

Subiendo al bauprés

Gabriel, tripulante belga, guiando a Hans, de Austria, para subir al bauprés, el palo que sale hacia la proa del barco.  Yo le seguiría tras sacar la foto.   Se ven dos de los 4 foques desplegados, los otros dos hechos chorizo.
Gabriel, tripulante belga, guiando a Hans, de Austria, para subir al bauprés, el palo que sale hacia la proa del barco. Yo le seguiría tras sacar la foto. Se ven dos de los 4 foques desplegados, los otros dos hechos chorizo.

Inés subiendo

Ya intalado en el bauprés, viendo la cubierta del barco a lo lejos y la proa cortando las aguas, ahí viene Inés, esposa de Hans, quien subió primero, de Austria, subiendo al bauprés.
Ya intalado en el bauprés, viendo la cubierta del barco a lo lejos y la proa cortando las aguas, ahí viene Inés, esposa de Hans, quien subió primero, de Austria, subiendo al bauprés.

Mira mamá, sin manos!

En la guardia nos turnábamos también al timón.  Yo encontraba bastante cómodo (cuando no escoraba demasiado, pues sino me caía) sentarme sobre la caja del mecanismo del timón y encontré que lo podía llevar con los pies, así que me recordó cuando uno aprendía a andar en bicicleta y podía mostrar cómo andaba sin manos.
En la guardia nos turnábamos también al timón. Yo encontraba bastante cómodo (cuando no escoraba demasiado, pues sino me caía) sentarme sobre la caja del mecanismo del timón y encontré que lo podía llevar con los pies, así que me recordó cuando uno aprendía a andar en bicicleta y podía mostrar cómo andaba sin manos.

Surtido en el bauprés

Cuando bajamos del bauprés, ya había otro grupo esperando por el paseo, así que allí está de nuevo Gabriel, tripulante, de Bélgica, hablando con Jean Luc, de Francia y en el extremo Eros, italiano, el único a bordo que no hablaba nada de inglés o cualquier otro idioma de los varios de a bordo, así que andaba prácticamente incomunicado salvo con Jean Luc que tiene una rama de la familia de Génova y sabía algo de italiano.
Cuando bajamos del bauprés, ya había otro grupo esperando por el paseo, así que allí está de nuevo Gabriel, tripulante, de Bélgica, hablando con Jean Luc, de Francia y en el extremo Eros, italiano, el único a bordo que no hablaba nada de inglés o cualquier otro idioma de los varios de a bordo, así que andaba prácticamente incomunicado salvo con Jean Luc que tiene una rama de la familia de Génova y sabía algo de italiano.

Enjendro mecánico

Este extraño aparato, uno para cada mástil, permitía girar las tres vergas inferiores, las más grandes, de cada uno de los palos.  Cuando cambia la dirección del barco respecto del viento es necesario girar los palos que sostienen las velas (las vergas) para que estas reciban el viento en el mejor ángulo.  Por el tamaño de estas velas, esta operación requería unas 20 personas por cada una de las vergas.  Con este aparato, unas 4 personas pueden hacerlo con las 3 vergas a la vez.  Los cables van a través de una serie de poleas a los extremos de cada verga.  Al tirar de un cable, va soltando del cable que va a la otra punta.  En este caso, las velas estaban formando un buen ángulo con el barco, por eso hay mucho cable enrollado de un lado y poco del otro.  Cuando la vela está vien al través, con viento en popa, hay tanto cable de un lado como del otro.
Este extraño aparato, uno para cada mástil, permitía girar las tres vergas inferiores, las más grandes, de cada uno de los palos. Cuando cambia la dirección del barco respecto del viento es necesario girar los palos que sostienen las velas (las vergas) para que estas reciban el viento en el mejor ángulo. Por el tamaño de estas velas, esta operación requería unas 20 personas por cada una de las vergas. Con este aparato, unas 4 personas pueden hacerlo con las 3 vergas a la vez. Los cables van a través de una serie de poleas a los extremos de cada verga. Al tirar de un cable, va soltando del cable que va a la otra punta. En este caso, las velas estaban formando un buen ángulo con el barco, por eso hay mucho cable enrollado de un lado y poco del otro. Cuando la vela está vien al través, con viento en popa, hay tanto cable de un lado como del otro.

Manualidades

Aquí están mis compañeros de guardia (los pasajeros), Jan, Greet y Marin, Jan, a la izquierda, mostrándole a Marin, a la derecha, cómo hacer una encapilladura (el trenzado que se le hace a los extremos de una cuerda) mientras  Greet, su esposa, termina de coser una bolsa que, cargada de arena y atada al extremo de la cuerda que tiene a su derecha, servirá para  hacer una guía, la cuerda que se arroja al muelle y que lleva la amarra atada al otro extremo.
Aquí están mis compañeros de guardia (los pasajeros), Jan, Greet y Marin, Jan, a la izquierda, mostrándole a Marin, a la derecha, cómo hacer una encapilladura (el trenzado que se le hace a los extremos de una cuerda) mientras Greet, su esposa, termina de coser una bolsa que, cargada de arena y atada al extremo de la cuerda que tiene a su derecha, servirá para hacer una guía, la cuerda que se arroja al muelle y que lleva la amarra atada al otro extremo.

Piet y su guía

Piet, el segundo oficial y nuestro oficial de guardia con Jan y Greet mostrando la bolsa de la guía que lleva dibujada su caricatura y sus iniciales.

Usamos esa guía cuando llegamos a Las Palmas y todos, incluído Piet, aplaudimos cuando cayo en el muelle con la caricatura hacia abajo haciendo ruido como un muy sonoro sopapo.
Piet, el segundo oficial y nuestro oficial de guardia con Jan y Greet mostrando la bolsa de la guía que lleva dibujada su caricatura y sus iniciales. Usamos esa guía cuando llegamos a Las Palmas y todos, incluído Piet, aplaudimos cuando cayo en el muelle con la caricatura hacia abajo haciendo ruido como un muy sonoro sopapo.