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Vie 12 Ene 2007 |
La vieja estación de Atocha en Madrid, justo al límite de la ciudad antigua, al final del Paseo del Prado con su famoso museo, es ahora un agradable oasis dentro de la trama urbana. Donde antes estaban los andenes ahora es un amplio jardín semi-tropical con restaurantes y cafeterías donde la vieja bóveda metálica hace de invernadero y provee un clima cálido, aún en invierno, a una frondosa selva tropical. Además de los viajeros que vienen y van a la nueva estación inmediatamente detrás, es habitual ver oficinistas comiendo un bocadillo sentados en los senderos que atraviesan la selva.
Vista del interior de la vieja estación de Atocha. La zona verde entre el pavimento y las palmas, es un estanque con peces y tortugas de agua.