Programación


Usar arrays es apenas un poco mejor que usar variables. Al menos no se ocupa mucho de la tabla de símbolos del intérprete y difícilmente se pueda crear un conflicto de nombres. Se puede incluir una instrucción global con el nombre del único array de traducciones en cada función que vaya a emitir una cadena localizada, en lugar de tener que mencionar cada posible variable de traducción individualmente. Es más lento que usar las variables directamente y su expansión dentro de cadenas encerradas en comillas dobles o cadenas ‘heredoc’ va a requerir encerrar la expresión entre llaves para evitar la ambigüedad de que el intérprete no pueda determinar dónde termina la expresión:

echo "debe usarse así: ${textos['aceptar']}, y no: $textos['aceptar']";

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Usar variables en el archivo de traducciones es quizás la peor de las opciones. Destinar un lugar dentro de la tabla de símbolos para cada posible cadena es un abuso. El uso de un prefijo reservado para traducciones, como se muestra en el ejemplo, al menos reduce la posibilidad de conflicto con otras variables que se usen en la aplicación, sin embargo, no impide que inadvertidamente se reutilice el mismo nombre para dos cadenas distintas y el intérprete PHP no dará aviso de error, como lo haría en el caso de querer redefinir una constante, quedándose con el último valor asignado. (más…)

Una forma simple de separar las traducciones del archivo ejecutable es definir archivos de traducción que contengan constantes con los textos a traducir. El ejemplo muestra la página generada y los archivos fuente que la componen. (más…)

Es difícil traducir un texto si no se entiende. Es difícil que se entienda si no está completo o si es críptico. Los textos deben estar preparados para que puedan ser traducidos. (más…)

Un problema que se ve con más frecuencia en las aplicaciones de web es la necesidad de internacionalización y localización. Dado que son palabras muy largas, es habitual que sean abreviadas como i18n y l10n refiriéndose, como si se tratara de un crucigrama, a las respectivas iniciales, la cantidad de letras intermedias y la letra final. Estas dos palabras no son sinónimos, la primera se refiere a la capacidad de una aplicación para que pueda ser traducida, la segunda a la traducción en si, que muchas veces implica algo más que simplemente traducirla, cosas como, por ejemplo, las representaciones y conversiones necesarias para las fechas o la moneda. Si una aplicación no está internacionalizada, es muy difícil localizarla. (más…)

Hay dos clases de proyectiles, los dirigidos, que son controlados a lo largo de buena parte de su trayectoria hasta dar en el blanco y los balísticos, que siguen una trayectoria más o menos predecible una vez que abandonan el cañón que los lanza o la bodega del avión que los deja caer. Cualquier circunstancia que pudiera afectar su recorrido no puede ser corregida pero, al ser munición más barata, se pueden lanzar varios proyectiles contando que alguno llegará. (más…)

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