Días atrás vi un ciclista que tenía un iPhone en un soporte en su bicicleta. Dado que el iPhone tiene GPS incorporado y acceso a servicios como Google Maps, es posible ir registrando el recorrido que se va haciendo. En el reciente Salón del Automóvil en Frankfurt, BMW presentó unos proyectos de moto eléctrica que en lugar de panel de instrumentos tiene una ranura para un iPhone.

Dispositivos como el IPhone, iPad o, en general los ‘tablets’ nos proveen de una interfaz de usuario simple y genérica que, creo, veremos más y más.
Muchos coches de alta gama llevan en su tablero de instrumentos, en posición central en la consola, una pantalla táctil para controlar todas las funciones. Bien podría tener, en su lugar, una ranura donde insertar un tablet. A diferencia de la pantalla táctil incorporada, una ranura para nuestro tablet personal nos da varias ventajas.

  • Apertura de las puertas por proximidad mediante señal de Bluetooth y arranque del vehículo con la inserción del dispositivo en su receptáculo
  • En caso de robo del vehículo con el tablet dentro (pues sino no podría haber arrancado), basta enviarle un mensaje de SMS con un comando y contraseña para inhibirlo y ubicarlo mediante su propio GPS
  • Nuestro tablet nos permite almacenar nuestras preferencias, por ejemplo, atajos a los controles más usados (si nunca usamos la radio, no tiene por qué aparecer), la temperatura de cabina preferida o, en el caso de coches de alta gama cuando disponen de asientos motorizados, nuestra posición de manejo
  • Escuchar nuestra música; dado que es ilegal escucharla por auriculares, lo más obvio es reproducirla por el sistema de audio del vehículo
  • Nuestras direcciones habituales, para indicarnos los recorridos

En lugar de tener una variedad de dispositivos diversos, un único dispositivo nos sirve para todo, salvo para aquellas cosas indispensables para la conducción, donde no podemos apartar la mirada de la carretera para acceder a ellas, por ejemplo, luces exteriores y de giro.
Uno de los problemas de la variedad de dispositivos de los cuales nos vemos rodeados es que cada uno tiene una interfaz distinta. Cada uno presenta la información de manera diferente, con variadas convenciones y espera recibir nuestros comandos de múltiples maneras. Algunos tienen pantallas táctiles, otros tienen una serie de botones en el marco de la pantalla. En definitiva, cada uno requiere que nos aprendamos las convenciones que a cada fabricante se le ha ocurrido. No en vano, los relojes de la mayoría de los coches muestran todo el año la hora de verano o de invierno dependiendo de cuándo el coche salió del concesionario.

Con un tablet, la interfaz sería verdaderamente nuestra. Un ‘applet’ detectaría estar conectado a un coche, al sistema de alarma de la casa o al ‘home theater’ y nos llevaría a nuestra pantalla predeterminada para controlar sus funciones, o establecería nuestras preferencias predeterminadas.