Noviembre 2007


Los apellidos no son una cosa tan antigua como creemos. Nuestros libros de historia tratan principalmente de aquellos que hicieron Historia, esa con mayúscula, relegando al grueso de la humanidad a un papel menor. No fue sino hasta los tiempos de Napoleón cuando los apellidos comenzaron a ser obligatorios y a ser registrados consistentemente para toda la población; cuando la administración civil, en este caso el registro civil como ahora lo conocemos, comenzó a hacerse cargo del registro de bodas, nacimientos y defunciones, cosa que hasta entonces hacía exclusivamente la iglesia. Sin embargo, aún ahora, las partidas de nacimiento raramente registran al recién nacido con su apellido, se deduce del de sus padres. Más aún, hay países donde el apellido no existe. La esposa indonesia de un amigo mío no tiene apellido de soltera pues en Indonesia no existen. (más…)

Los romanos llamaron Ibéricos a los pobladores de la que entonces era la Hispania Cisterior (la más cercana de las dos Hispanias, la otra tenía como centro a Hispalis, Sevilla) debido al río Ebro, el principal río de la región, que facilitaba la comunicación hasta tan lejos como hasta César Augusta, la actual Zaragoza.

Por qué los romanos de Ebro sacaron Ibérico no lo sé, pero suerte que no fue Ebrio.