El santuario de Lourdes, en Francia, apenas cruzando los Pirineos desde España es un importante lugar de peregrinaje desde antes del actual santuario. La ciudad se encuentra en una de las tantas ramas del Camino de Santiago, o sea que la presencia de peregrinos, aunque fuera de paso, viene de hace siglos. Se transformó en un destino por si mismo cuando una joven del pueblo vio a la Virgen aparecérsele en una gruta cerca del pueblo.El santuario, hoy en día, atrae a miles de visitantes diariamente, los buses de excursión llegan y se van por docenas todos los días, la procesión que todas las noches se hace comenzando a las 21:00hs reune miles de personas y en el día que tuvimos la fortuna de estar allí había un encuentro de familias cristianas lo cual hizo que la multitud llegara a las cien mil personas o más.

La gruta donde la ahora Santa Bernadette viera a la virgen de Lourdes se encuentra sobre el costado de una colina a la vera de un amplio río fuera de lo que entonces era el pueblo. En la colina es donde ahora se encuentra la iglesia, justo encima de la gruta, lo cual da una hermosa vista de los alrededores. Un ancho paseo llega al pie de la iglesia donde hay una amplia explanada tal que los cien mil peregrinos que calculo que nos tocó ver caben con comodidad. La antigua iglesia en la cima fue complementada posteriormente con una más amplia al pie más la posibilidad de armar un altar al aire libre en la escalinata para dar misa a multitudes.

Observaba este espectáculo de miles de personas sosteniendo velas en plena noche en este parque tan lindo desde la explanada superior y pensaba, ”a Walt Disney se le escaparía una lágrima! Lo que ha costado construir Disneylandia o DisneyWorld y lo que cuesta diariamente operarlos y mantenerlos, más renovar los espectáculos y entretenimientos con regularidad para seguir atrayendo público y aquí, en cambio, el show es el mismo de hace casi 150 años y la gente que sigue viniendo a ver siempre lo mismo, siempre lo mismo.

La velita con su cucurucho de cartón para evitar que el viento la apague estaba entre medio y un euro, o sea, esa noche con cien mil peregrinos, el santuario y los comerciantes vecinos habían recaudado, digamos promediando, unos 75 mil euros. Eso sin contar las botellitas plásticas con la forma de la virgen que la gente compra para llenar con agua de la gruta, usualmente de a varias botellitas por persona, para distribuir entre los amigos enfermos. El agua, que brota naturalmente de la cueva (como también ocurre en infinidad de manantiales por toda la zona), es ahora distribuida por cañerías a varias canillas para facilitar que la gente pueda llenar sus botellitas.

La procesión nocturna, que parte de una plaza a un kilómetro del santuario, recorre lentamente las calles camino a la gruta tras la imagen de la virgen mientras por los altavoces que hay a lo largo de la senda se recitan y cantan cuestiones devocionales en muchos idiomas. En los intervalos yo sentía como que faltaba algo …. algo así como ‘si quiere este rezo para su móvil, envíe un mensaje con el texto LOURDES SALVE MARIA al asterisco 666’.

Mientras escuchaba esta letanía, en mi cabeza iban sonando los acordes de It’s a Small World, la canción que acompaña el recorrido por una de las atracciones en todos los parques de Disney, esa en que vas en una barca recorriendo los distintos continentes y muñequitos vestidos con trajes típicos de cada país están todos dale que va con la tonadita, que te sigue sonando en la cabeza dos o tres días de haberla escuchado.

Pues la verdad es que aunque el santuario en sí responde a las expectativas de un lugar de recogimiento y meditación, los alrededores no son sino el proverbial mercado a las puertas del templo y un Walt Disney no vendría nada mal para mejorarlo.