Este verano boreal los noticieros estarán llenos nuevamente de imágenes de tornados y huracanes destrozando partes de los EE.UU. No es extraño que alguien, visto la energía contenida en esos fenómenos atmosféricos, haya querido domarla.

El porcentaje de electricidad generado por fuerza eólica es cada vez mayor, en España alrededor del 5%, en otros países llega al 15%, pero esto representa valores pico; en general, nunca sopla el viento tan fuerte en todos lados al mismo tiempo.

Si bien los elegantes molinos de viento actuales no son particularmente feos, nadie quiere llenar el paisaje de estos postes. Es curioso que los molinos de viento, que España hiciera protagonistas en la literatura, todavía abunden en el paisaje, más modernos y estos para generar electricidad.  Es raro no toparse con alguna granja eólica andando lo suficiente por cualquier ruta.

Hace años, leí un artículo de un australiano que quería hacer un tipo distinto de turbina eólica, uno que funcionaría particularmente bien en Australia. Su proyecto cubriría una gran superficie de terreno con una suerte de invernadero de plástico, como los que actualmente se usan para producir frutas tropicales en climas templados. En el centro de la instalación, una gran chimenea, hecha también en plástico, produciría suficiente ‘tiraje’ (o sea, convección) como para mover unas grandes aspas. Una vez establecida la circulación, la turbina funcionaría, aunque con menor potencia, aún de noche con el calor del suelo y no depende en absoluto del viento, sólo del calor del sol, algo bastante más predecible.

La nueva propuesta (no sé si del mismo u otro inventor, pues no tengo memoria para los nombres) es generar un movimiento circular en la corriente ascendente para que forme un vórtice, o sea, un tornado. Esto aumentaría tremendamente la potencia generada por la instalación, pues sería como si la chimenea que produce el tiraje se extendiera cientos de metros verticalmente. No olvidemos que es el calor del agua en el mar Caribe lo que alimenta los huracanes, por eso es que se forman predominantemente allí (o el monzón en el océano Índico). En este caso, el calor sería concentrado por los invernaderos de la base. De hecho, allí también está la seguridad del sistema, el tornado no puede desprenderse de la chimenea que lo alimenta con aire caliente y, si lo hiciera, se desvanecería or falta de ‘combustible’.